Teresa Margolles en la Bienal de Venecia
En este momento se está llevando a cabo la 53 edición de la Bienal de Venecia. México está representado por la controversial artista Teresa Margolles.
La obra de Margolles es dicotómica: o la amas o la aborreces, pero en ningún sentido te deja indiferente. Su tema es siempre el mismo: la muerte. Sin embargo, su manera de percibirla es siempre desde la perspectiva mexicana actual, es decir, desde la violencia, el dolor, el narcotráfico, la diferencia de género, etc. Nos muestra que la contradicción entre la muerte y la belleza no existe en el arte. Más aún, nos lleva desde nuestro estado de anestesia ante lo que sucede diariamente en nuestro país hacia un asombro y un estupor increíbles.
He tenido la posibilidad de ver algunas de sus obras. De hecho, el MUAC cuenta con una en su exposición permanente: unas mantas colgadas de la pared que, a simple vista, no nos dicen nada, pero al saber que éstas envolvieron cuerpos mancillados por el narcotráfico ya no son las mismas mantas sin sentido. En el MAM está expuesto ahorita el cuchillo rudimentario en su cajita negra forrada de terciopelo rojo, con el cual se cometieron asesinatos en la cárcel. Hizo una instalación-intervención en Jumex donde se escarbó una canaleta en el piso y se lleno con agua y sangre, esperando que ésta se convirtiera en costra y fuera arrancada de nuevo para que no olvidemos que ahí está La Herida. Otras obras como Papeles utilizan como soporte agua de la morgue, es decir, una mezcla de agua, sangre, excrementos, etc. que son desechos de cadáveres y que ella usa para lograr efectos increíblemente desagarradores sobre el papel.
No se trata de una sublimación de los materiales, como en el caso de Horacio Cadzco. Ella solamente está tratando de reconocer a los hombres concretos que murieron, que fueron asesinados, mediante el advenimiento de su presencia resignificada. Estos hombres no deben estar lejos, la violencia pasa en cualquier parte y ellos podrían ser tú. Por eso, en la Bienal de Venecia, una de sus obras consiste en un performance en el que una persona (familiar o amigo del asesinado), lava el piso con agua de la morgue.
El arte es, para ella, el lugar de la verdad. Sólo que su verdad es un crudo reconocimiento de la violencia. Al preguntarle alguien por qué hace estas cosas, por qué querer llevar esta imagen de México a Venecia, ella respondió ¿De qué otra cosa podríamos hablar?.

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